Hoy está siendo un día de cierre de los Capítulos que se abrieron desde el inicio del Camino: Límites, Carga que Soportar, Ritmo, Estado del Cuerpo, Resentimientos y Perdón. El trayecto después de tantos días se convierte en plácido y liviano, los kilómetros pasan sin sentirse, entre senderos planos rodeados de árboles nativos que producen una agradable y fresca sombra. Galicia es verde y acogedora, me dan alergia sus pastos pero ese es mi problema. Nuevas ideas empiezan a tomar forma. Hoy tambien hay muchos peregrinos desplazándose, pero no molestan, todos se ven satisfechos y sonrientes, caminan algunos con dificultad y abundan las vendas elásticas . Todos sabemos que la meta está muy cerca. Para mi hay varias revelaciones, una me parece más importante que las demás porque es distinta. Considerando la edad de mi padre (87) y de mi madre (81) y el excelente estado en que se encuentran, aventuro que viviré otros 27 años, si Dios quiere. Eso es mucho tiempo y en nuestra sociedad no está contemplado que seamos tan longevos. Estoy a 6 años de la llamada tercera edad y no me siento en absoluto atraída por recibir una jubilación pequeña, viajes en bus por el día a lugares cercanos a Santiago (de Chile) o cursos de internet, literatura u otras cosas en VitaNet. Voy a bautizar este tercio de vida que me queda como el "tercio superior" (TSup), llamarlo el "tercio final"... ¡no me inspira!
En este TSup estaré menos interesada en recibir (espero) y tengo más para dar de mi misma, sólo me quedan 2 hijos por terminar de criar, incluso podría decirse que uno (mi Marquitooooo), tengo tiempo, energía y experiencia que espero se convierta poco a poco en sabiduría.
Peregrinar ha sido una excelente forma de empezar el Tercio Superior, por lo siguiente:
Representa para mí un nuevo nacimiento, llegaré sóla al punto de partida de mi nueva vida, con el mínimo equipaje, con mi cuerpo-mente-espíritu sintonizados y con un nuevo camino desconocido por delante.
A propósito de sintonía del cuerpo con la mente y el espíritu, me costó darme cuenta de cuál es ahora mi cuerpo, mi tranco, mi ritmo. Al principio me esforzaba por ir más rápido y notaba con desazón cuando muchos me sobrepasaban. Con los días empecé a disfrutar mi propio paso y a sentir admiración y alegría mirando a los jóvenes sobrepasarme con tanta energía, elasticidad y (jejeje) en muchos casos, tanta inconciencia.
Este renacer producto del peregrinaje es diferente a mi primer nacimiento, puedo decidir conservar parte de mi vida anterior conmigo: afectos, amores, amistades, conocimientos pero también debo estar dispuesta a desenraizarme y dejar atrás las metas que ya no aplican. Mi experiencia personal es que pasé los dos tercios anteriores de mi vida echando o, tratando al menos de echar, sólidas raíces sociales. En este TSup quiero ser hidropónica, con raíces aéreas y transportables. El Camino me ha mostrado que mi contribución en esta vida requiere que me mueva, sea para nutrirme e inspirarme, sea para entregar en otro lugar. Lo he sabido siempre, ahora tengo que atreverme a ponerlo en práctica, ya no tengo excusa si no lo hago. Hay árboles maravillosos que han nacido en el lugar apropiado y entregan toda su magnificencia desde que nacen hasta que mueren, en el mismo sitio. Yo debo ser un tipo de arbusto que se perpetúa desplazándose. No sé si existen, si alguien sabe, quiero que me cuente.
La vida me ha dado ahora una tremenda oportunidad, volver a mi lugar de orígen sin casa, sin trabajo y sin ataduras de ningún tipo, salvo las afectivas. Doy gracias a Dios por esto y le pido fuerza y valentía para actuar, sabiduría para hacerlo correctamente y serenidad para llevar un ritmo que invite a mis seres amados a compartirlo conmigo.
-
No hay comentarios:
Publicar un comentario