Bien, ha terminado El Camino de Santiago y ha recomenzado bruscamente el camino de la vida real. Estoy muy conmovida por el cariño y el apoyo hacia mi que ha suscitado el sitio "Apoyemos a Alejandra" creado por mi hijo Aldo. A través de las personas que se han incorporado he recibido información acerca del proceso que se vive en una dinámica de maltrato y he visto reflejada en parte mi relación con mi amado Pablo, en estos últimos años. Me he sorprendido al verme retratada en las distintas etapas y al reconocer que he reaccionado exactamente de acuerdo con el patrón descrito, alimentando este ciclo destructivo y haciéndome cómplice de él. Me sorprende también la cantidad de personas que viven este tipo de situaciones y las sobrellevan en silencio hasta que finalmente un evento externo les permite salir de ellas, completamente dañadas. En mi caso este evento ha sido esta iniciativa que han tomado mis hijos, la cual no deseo de ninguna manera que se convierta en un instrumento de escarnio para la persona con la que he compartido momentos muy bellos y que tambien tiene hijos que están afectados, no con el maltrato hacia mi porque no lo vivieron, pero sí con la exposición pública de los hechos. El objetivo de mis hijos ha sido mostrarme el riesgo de mantener esta relación y quitarme el miedo a enfrentar el futuro sola porque existen muchas personas en el mundo que me apoyarán, lo cual agradezco enormemente y lo considero un objetivo logrado, para tranquilidad de ellos. Ahora entiendo y sé que de volver a esta relación reincidiríamos en esta espiral de agresiones, porque he mirado las experiencias, historias y estadísticas que están disponibles y me he podido identificar con personas han compartido conmigo sus vivencias.
Lo que viene ahora es un proceso para cerrar este capítulo y seguir adelante. No creo que mis profundos sentimientos hacia Pablo cambien, ni tampoco creo que pueda desarrollar nuevos sentimientos de revancha u odio hacia él porque amo a la persona, no a su enfermedad que es detestable. Lo que sí puedo hacer es actuar para que esto termine lo más rápido posible y que ambos por separado empecemos un proceso de sanación y de recuperación de nuestro entorno.
Espero en Dios que de todo esto tan malo, surja algo bueno que sea un aporte para todas las personas que me han apoyado y en especial para mi, mis hijos, Pablo y sus hijos.
-
querida alejandra...seria muy largo explicar como llegue a esta página...recuerdo cuando te veía bailar en música libre al compas de la cancion *no seas tan vanidoso*..siempre una linda chica lo que se manifiesta aun en tus fotos de ahora..lamentablemente has vivido una situación muy triste, complicada, casi no tengo palabras para expresarme...solo decirte confia en el amor de tus hijos y de lo q ellos estan haciendo por ti, apoyandote, amandote, protegiendote..desde chile y siguiendo contigo tu recorrido por esos parajes de la europa antigua..te envío un gran abrazo de una desconocida q siente en parte tu dolor pero q tiene la esperanza q todo será mejor...mi nombre es erika y si algún dia tienes facebook me encantaría agregarte como amiga..un gran saludo y ánimo a una mujer q creo no equivocarme ..tiene una esperanza divina de actuar con entereza, cordura y fe ante las tempestades..felicito a tu hijo por apoyar y difundir tu historia con el fin de ayudar a muchas mujeres, q quizas tb viven situaciones similares y que por diferentes razones suelen callar y no se atreven a salir de esta amarga vivencia..q tengas unos hermosos días..erika
ResponderEliminares complicado para mi comentar, las relaciones se hacen de a dos personas 50 y 50 por el amor de dios no se trata de undir a nadie, estas relaciones son enfermizas de ambos lados, hay trastornos de la personalidad cosas sicologicas que uno no comprende, espero que sea como tu dices que ambos se puedan sanar.Que Dios cubra este episodio con su manto y sea lo mejor para ambos.
ResponderEliminarAlejandra.....ya diste el primer paso.....pide a Dios poder continuar dando pasos...siempre hacia adelante, nunca pero nunca hacia atrás.....todo lo que hagas, propongas, proyectes o desees sea guiado y bajo la incomparable misericordia de Dios.....oraré por tí....para que sigas teniendo fuerzas.....
ResponderEliminarvi tu historia en facebook , la verdad no me parecio nada rara, soy una mas de las tantas q alguna vez fue golpeada , lo unico que era muy niña tenia 13 años pero a los 15 decidi terminar con el abuso, no fue facil estaba enamorada tenia un hijo el habia sido el primero en todo ,llore,grite me embriague por varios meses pero sali adelante y me dicuenta que podia vivir sin el, hoy en dia soy feliz quisas las marcas permanecen,pero dios esta conmigo asi como tambien contigo ,esa es la salida a todo esto el iluminara tu camino solo dejate guiar apreta su mano fuerte para que no caigas...el primer paso a seguir es el perdon ,perdonarte tu primero por haber permitido tanto dolor en tu vida,luego lo mas dificil perdonar a quien te causo tanto dolor asi podras estar con la mente limpia para conversar con jesus...te deceo lo mejor .ojala pudiera contarte mi historia sabrias que alguien siempre la pasa peor que uno a veces somos egoista y no calzamos los zapatos de otros que el dios del cielo te bendiga y te de paz.....y recuerda tu no eres una victima eres una sobreviviente
ResponderEliminarAlejandra. Te entiendo... Han pasado 13 años y aún puedo decir que existe un sentimiento hacia el padre de mi hijo... porque fui muy feliz con él. Los momentos bellos permanecen y los malos se van atenuando.
ResponderEliminarPero de una cosa estoy segura. El no ha cambiado... y si volviera... sé, que él... caería otra vez en lo mismo. En anularme, gritarme, maltratarme. Es su carga y por amarle pensé que también era la mía hasta que un día de mucho dolor desperté y dije basta.
Y costó.. costó porque quiso repetir el ciclo de perdoname y nunca más. Me llevó flores... me recitaba poesías. Pero estaba decidida a pesar que la separación me dolía tanto como arrancar parte de mi cuerpo.
Pero estaba conciente.. estaba despierta y conciente... de mi y de que me tenía que amar y que no quería esto ni para mi ni para mi hijo.
Ha pasado el tiempo y muchas cosas en mi vida y por fin, hoy me estoy dando una nueva oportunidad intentando acallar los miedos. No quiero más miedos, quiero reir y cantar al lado de alguien que al parecer me merece.
Y quiero tener fe... quiero tener fe que por fin podré ser feliz sin pagar un precio por ello, porque lo merezco.
Y tu también Alejandra.
No estás sola en esto. Somos muchas las que hemos iniciado el camino del verdadero amor, aquel que nace de la innata felicidad que anida en nuestro corazón.
Un abrazo
Marcela Contreras