

Salgo a las 7:35 de Puente La Reina y llego a Estella a las 14:40, me demoro 7 horas más otra hora en ubicar donde quedarme.
Igual fue una linda aventura encontrar un espacio. Me recomendaron un Hotel y caminando me metí por una calle antigua (Calle Mayor, hay una en cada pueblo y es siempre la más bonita en el sentido histórico), voy caminando y encuentro una heladería mmm! entro, compro un barquillo y al salir me encuentro de frente con un Hostal antiguo, Hostal Cristina. Está en pleno centro y lo atiende un anciano que yo creo, tiene Alzheimer, se enreda con el valor de los billetes pero igual calcula bien, sólo que a 100 le dice 10 y al revés. Me quedo. Es lindo, coincide con que cuando yo tenía 16 años y vivía en Italia, me daban las indicaciones para llegar a algún lado de pastelería en pastelería y siempre llegaba. Aquí fue una heladería el puntero a la dirección que necesitaba, sigo siendo básicamente la misma. Quedo en el equivalente a Piazza San Marco en Venecia, pero en Estella de Navarra. Hoy mi cuerpo hace crisis, no resisto más, me duelen las caderas y los tobillos. No aguanto y llamo al ángel Marcelo, quien me da una receta para antes y durante las caminatas, mañana la pongo en práctica. El paisaje entre Puente La Reina y Estella es de suaves colinas plantadas de trigo ya segado, viñas, chacarería, muy pacífico. 36 grados de temperatura a la sombra. Y los peregrinos, a pleno sol! La marcha es tan agotadora esta vez, que me queda poco ánimo para mirar los monumentos históricos.
Mientras camino le doy vacaciones a mi mente, sin pensamientos por favor, logro relativo éxito.
Mensaje de hoy: Otra vez estoy repitente de uno antiguo: Me cuesta mucho más bajar que subir.
Aprobé el de estar alerta, no me pierdo en este día, ni una sola vez.
Igual fue una linda aventura encontrar un espacio. Me recomendaron un Hotel y caminando me metí por una calle antigua (Calle Mayor, hay una en cada pueblo y es siempre la más bonita en el sentido histórico), voy caminando y encuentro una heladería mmm! entro, compro un barquillo y al salir me encuentro de frente con un Hostal antiguo, Hostal Cristina. Está en pleno centro y lo atiende un anciano que yo creo, tiene Alzheimer, se enreda con el valor de los billetes pero igual calcula bien, sólo que a 100 le dice 10 y al revés. Me quedo. Es lindo, coincide con que cuando yo tenía 16 años y vivía en Italia, me daban las indicaciones para llegar a algún lado de pastelería en pastelería y siempre llegaba. Aquí fue una heladería el puntero a la dirección que necesitaba, sigo siendo básicamente la misma. Quedo en el equivalente a Piazza San Marco en Venecia, pero en Estella de Navarra. Hoy mi cuerpo hace crisis, no resisto más, me duelen las caderas y los tobillos. No aguanto y llamo al ángel Marcelo, quien me da una receta para antes y durante las caminatas, mañana la pongo en práctica. El paisaje entre Puente La Reina y Estella es de suaves colinas plantadas de trigo ya segado, viñas, chacarería, muy pacífico. 36 grados de temperatura a la sombra. Y los peregrinos, a pleno sol! La marcha es tan agotadora esta vez, que me queda poco ánimo para mirar los monumentos históricos.
Mientras camino le doy vacaciones a mi mente, sin pensamientos por favor, logro relativo éxito.
Mensaje de hoy: Otra vez estoy repitente de uno antiguo: Me cuesta mucho más bajar que subir.
Aprobé el de estar alerta, no me pierdo en este día, ni una sola vez.
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