martes, 28 de julio de 2009

Día 20 - 27 de julio de 2009 Carrión de los Condes - Lédigo - Sahagun







Salgo de Carrión de los Condes a las 7 de la mañana con la sensación de haber tenido 2 días de goce, para mí fue todo un carrete. Ayer terminé la tarde en un concierto para órgano en la Iglesia de San Andrés. Sigue la interminable meseta castellana, estoy muy distraída, no hago más que pensar en mis hijos y en Pablo, me lleno de inquietud. Sé que no está bien, debo confiar y entregarme. El camino es monótono y las langostas de tierra son reemplazadas por mosquitos. En determinado momento se ofrece un camino alternativo a través de un sector de bosque. Aunque puede resultar un poco más largo, lo tomo sin dudar. Reaparecen las langostas y unas pequeñas mariposas blancas. Los caracoles de tierra son como los de chile, más grandes y oscuros. Sigo salvándolos de las pisadas colocándolos a la orilla del camino. Me pregunto si mi intervención será buena para ellos. Llego a Lédigo en 6 horas con una sóla parada para desayunar, está bien. Tal como lo tenía acordado, llamo por teléfono al transportista desde el único bar existente para que me traslade a Sahagun, hago trampa y me siento mal por ello. Mis pies no están bien y mi corazón tampoco, con esto me justifico. Llego a Sahagún a las 2 de la tarde con un calor infernal. Me hospedo en el Hostal Alfonso VI. Alfonso VI es un rey de Castilla y León muy venerado en Sahagún y que vivió hasta el año 1109, estuvo desterrado en los monjes Benedictinos y cuando su hermano el rey Sancho fué asesinado se convirtió en rey de Castilla y León. Juró al Cid que no había conspirado para matar a su hermano Sancho, con lo que obtuvo su lealtad, pero igual lo desterró. Este rey tuvo 5 esposas y 2 amantes, 4 de sus 5 esposas están enterradas a su lado en un solo cofre en las monjas Benedictinas. El pidió ser enterrado en Sahagún. Sahagún viene de San Facundo, patrono de la ciudad. Me llama tanto la atención este rey enterrado con sus esposas que compro un libro acerca de él y lo leo en la noche.

Una vez en Sahagun, dejo mis cosas y salgo a caminar bajo el calor y con todo cerrado, a esa hora todos descansan en España y cuando finalmente decido descansar, me quedo profundamente dormida y me pierdo todo: museos, misa, bendiciones. Definitivamente hoy estoy con el pie cambiado. Reflexiono acerca de las trampas que estoy haciendo, lo que ocurre es que me impaciento y me aburro en la monotonía del paisaje. El mensaje para mí entonces es que debo vivir la monotonía y no huir de ella. No más trampas, mañana voy a El Burgo Ranero. Desde que empecé el Camino este nombre me ha llamado la atención. Por primera vez me hago curaciones seriamente en las ampollas de los pies, con todas las indicaciones del manual de peregrinos, espero que me ayude.



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