sábado, 18 de julio de 2009

Día 8 - 15 de julio de 2009 Viana - Logroño

Ayer me sentí muy mal físicamente, estuve tendida largo rato. Creo que debo ajustar mis expectativas a mi capacidad. Todavía estoy muy triste y apaleada. Mis amigas vinieron a verme al Hostal, estaban preocupadas por mi. Conversamos y resultó que una de ellas había sido maltratada por su marido durante años. Sufrió mucho, amó mucho, perdonó mucho y finalmente, él la abandonó. De esto hace 10 años, me dijo que lloró durante un año pero que hoy es otra persona y da gracias a la vida.
Me contó que había comprendido que su marido no sabía amar, porque nunca había recibido amor, el sólo sabía controlar. Se me ablanda el corazón, yo doy por sentado que es espontáneo el sentir amor, que todos sabemos lo que es, pero no siempre es así. Me pregunto ¿cómo será ir por la vida sin saber lo que es el amor, sin poder sentirlo? Para mi es tan sencillo que ni siquiera pienso en ello, lo siento dentro de mí. No necesito ningún modelo ni ningún algoritmo. Ojalá a mis hijos haya logrado legarles eso...
Llegó la segunda oportunidad de replantearme como voy por El Camino:
- Cambiar zapatos y buscar más flexibilidad que es lo necesario para mí. (Creo que en la vida tambien)
-Alivianar de nuevo la carga, la mochila debe estar casi vacía, lo mínimo.
- Tomar más tiempo para el recorrido, mis expectativas están mal seteadas, debo exigirme lo que realmente puedo dar.
Salgo de Viana a las 10:40 muy tranquila, con mis zapatitos de calle Lacoste, las botas no me entran. Camino 11,7 km. (16.129 pasos) y llego a Logroño. A la llegada paso a la famosa casita de la señora Felisa y le compro una conchita (viana) ahora que sé lo que es. No sé si lo comenté, es una concha de ostión que todos los peregrinos portan. Se dice que cuando desenterraron al apóstol estaba rodeado de ellas.
Me voy al Hotel Marqués de Vallejo, en un edificio antiguo pero refaccionado. Por la tarde me compro zapatillas y un bolso para echar cosas y dejar más liviana la mochila.
Recorro Logroño y me encanta, toda la gente en las calles, lleno de cafés, todos conversando felices. Me gusta la vida así, la llamo "vida digna". Quedé de encontrar acá a mis amigas, pero no resulta. LLego a Logroño muy tarde y ellas se volvían a sus casa hoy. Saludos a Moya y Anne Marie!

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